• Crear una estrategia de Visual Merchandising

    Al visitante de la tienda hay que proporcionarle una experiencia, antes incluso de que entre, enriquecida en matices, atractiva y diferente pero, y sobre todas las cosas, sencilla y cómoda. Éstos son algunos de los preceptos que un retailer ha de imprimir en sus técnicas de marketing de productos, una de ellas el Visual MerchandisingGracias a ella un comercio gestiona y distribuye sus espacios y productos de una manera atractiva para que el posible comprador lleve a efecto el objetivo final de toda firma: la compra. Elementos como la funcionalidad, el sentido común y la creatividad deben imperar en esta herramienta al servicio del comercio. Os presentamos algunas claves para crear una estrategia de Visual Merchandising:

    estrategia de visual merchandising

    1)     Cuidar el escaparate como primera y clave toma de contacto entre posible consumidor y comercio. Este espacio será la razón fundamental por la que alguien se aventure a entrar, y si la disposición del área interior y la calidad del producto son de su agrado, a comprar. Es la manera más eficiente de generar tráfico hacia el interior con lo que tiene que estar cuidado, ser atractivo y dinámico.

    2)     Hay que marcar bien los puntos focales de los espacios o los elementos sobre los que, de inicio, el consumidor fijará su vista y que vertebrarán los espacios internos y externos.

    3)     Aspectos como el color o la iluminación, relacionados, influyen en la atención de los potenciales clientes, ya dentro de la tienda y, de una manera más destacada, en el escaparate. Es útil el uso de colores llamativos, utilizados de manera cauta, porque son una llamada que puede contrastar con el resto de elementos diferentes, de ahí que escojáis un producto de un color vivo para hacerlo. La luz también redirige la atención sobre un área o sobre productos y puede aportarles mayor calidez o frescura.

    4)     Es importante ser creativos y experimentar con la combinación de los productos en las áreas de las que disponéis, probar, ver cómo funciona, y usar los contrastes como los que provocan el uso de elementos de diferentes tamaños, con un sentido estético y sin abusar, o los que se mueven.

    5)     La experiencia de compra está basada en el componente visual: vemos las prendas, vemos cómo quedan puestas sobre el maniquí, sobre nosotros o en nuestro hogar; vemos cómo se distribuyen en la tienda pero el consumidor tiene otros sentidos que es necesario estimular para que no olvide la experiencia, esto es, para que vuelva. Utilizar un ambiente sonoro agradable, incluso acorde con los productos que vendemos, que remarque la filosofía de la marca. Colocar las prendas o productos accesibles para que puedan ser manejados y eso salte a la vista, etc.

    6)     El espacio entre los elementos, mayor o menor, influye en la atención del cliente puesto que, como en un texto las letras son más fácilmente leídas al combinarse con el espacio (entre caracteres, párrafos o márgenes), de igual forma, las prendas u objetos cobran un sentido u otro cuánto más cerca estén. Por ejemplo, si un producto está a más altura y separado del resto, se llevará todas las miradas. Para ello es importante mantener un equilibrio visual entre los elementos y cómo se ubican, éstos, en el espacio.

    Utilizar los contrastes, la diferencia y combinarla con la uniformidad, arriesgar pero con sentido estético son premisas de un comercio con mentalidad abierta y que se adapta a los hábitos de consumo que van evolucionando. Para que vosotros también podáis hacerlo, os hemos acercado algunas claves inspiradas en consejos como los de Rubén Salgado, consultor en Marketing y Visual Merchandising, y los de la compañía CPM Expertus Field Marketing.

    Visto en: pixabay.com

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