• Cómo ser una tienda «Slow shop» y no morir en el intento

    Actualizado el 17/1/2020

    Ya os hemos hablado anteriormente del movimiento slow, un estilo de vida contemporáneo que promueve lo tradicional, lo artesanal y la calidad por encima de la cantidad. Este movimiento también se refleja en tiendas y negocios a través del slow shopping.

    Se ha recuperado un tipo de comercio diferente, más pausado, en el que el cliente puede entretenerse y disfrutar de cada compra y en el que cada detalle está pensado para que este se sienta a gusto y en paz.

    El slow shopping ha proliferado en los últimos años y todos podemos verlo a diario en la calle: surgen tiendas diferentes de productos naturales, regionales o ecológicos. Se abren espacios, también dentro de las propias tiendas, destinados a que el consumidor se relaje, pruebe el producto y se sienta cuidado. De esta manera ganan las dos partes, ya que los comercios se apuntan un tanto al ofrecer servicios a medida y al consumidor no se le trata como a un ente que va allí a dejarse los cuartos. En su lugar se le fideliza con valor añadido en la experiencia de compra.

    Si queréis convertir vuestro negocio en un destino de slow shopping, son muchas las acciones que podéis llevar a cabo de diferentes manera. ¡Y sin necesidad de realizar una gran inversión!

    1. Demostraciones de producto

    Esto va más allá de informar sobre lo que tienes en la tienda o ayudar a tus clientes. Se trata de hacerles protagonistas y que experimenten con tus productos.

    Se puede hacer de forma más sencilla: invitando a tu cliente a sentarse contigo para hablar sobre ese producto en concreto y enseñarle a utilizarlo (por ejemplo, si vendes tecnología, productos de artesanía o de bellas artes o accesorios de cocina) o incluso anunciando jornadas y talleres de grupo en los que se puede probar el producto de forma más personalizada.

    Esto es lo que hacen en Accademia del Gusto, una de las primeras escuelas de cocina italiana de Madrid y que está situada en su misma tienda. Los cursos que ofrecen son completísimos y en ellos se elaboran platos típicos de su cocina con ingredientes autóctonos. ¿A quién no le apetece comprar, después de hacer un tiramisú casero, los ingredientes adecuados para repetir la hazaña en casa y sorprender a familiares y amigos?

    Slow shop

    2. Espacios para el descanso

    No se trata de poner sillones para que tus clientes se echen una cabezadita, como pasa en Ikea China, sino de adaptar un espacio para que puedan, por ejemplo, tomarse un café entre compra y compra, o leer un libro.

    En muchas tiendas es habitual ver este tipo de servicios, de esta forma los clientes se sienten únicos, bien atendidos y pueden comprar de forma relajada, mientras se prueban la ropa, tocan la tela y charlan con sus vendedores sobre qué es lo que mejor combina con cada elección.

    Tiendas Slow Shop

    3. Charlas, exposiciones, talleres…

    Cada vez son más las tiendas que decoran sus paredes con la obra de artistas locales o emergentes. Una sinergia de fuerzas muy positiva no solo para estos artistas, sino también para las tiendas, ya que apoyan la creatividad local y convierten cada visita del consumidor en un paseo cultural.

    Un gran ejemplo de esto es el evento REC, que se celebra en Igualada (Barcelona) y que incluye una ruta llamada Igualada Slow Shopping. REC es el paraíso para los amantes de las pop up stores y el slow shopping porque además de comprar ofrece una completa experiencia que incluye degustaciones de vino, Street food, sesiones de música, presentación de libros y talleres culturales.

    Este tipo de charlas también es ideal para regalarle algo a tus clientes para que te recuerden. Para ello te recomendamos una bolsa que combine con tu tienda + tu logo y por supuesto, ecológica ;)

    Slow shopping

    4. Pets are welcomed

    El qué hacer con los perros a la hora de entrar en una tienda a veces supone un problema. Por eso adaptar la tienda para recibir mascotas será más que bienvenido para los slow shoppers.

    En Madrid, la librería Panta Rhei es un ejemplo de ello, para empezar porque las mascotas de sus dueños son tan protagonistas como sus maravillosos libros dedicados a las artes visuales.

    Es una parada obligatoria para amantes del arte y las ediciones bonitas que, además, organiza presentaciones de libros, charlas y talleres. Incluso en Navidad, el ambiente que se respira en esta librería es de total tranquilidad y amor por lo original y creativo.

    Tiendas que ermiten animales

    5. Conectividad y omnicanalidad

    Este punto nos gusta especialmente porque la tecnología no está para nada reñida con el slow shopping. Es más, se convierte en una aliada imprescindible para una experiencia de compra 2.0 y garantizar la satisfacción de vuestros consumidores.

    Además de ofrecer una conexión WiFi gratuita, también se puede complementar con la experiencia online: como la posibilidad de ofrecer nuestro catálogo de productos en la web y que, si no está en la tienda, se le pueda enviar al cliente a casa ayudándole a comprarlo desde ahí.

    Las tiendas que más se aprovechan estos servicios son por lo general restaurantes y cafeterías. Este es el caso de tiendas como La Bicicleta en el barrio de Malasaña de Madrid.

    Es una excusa perfecta para que sus consumidores se queden más tiempo y pidan un café extra ;)

    Tienda de vida lenta

    6. Rutas de slow shopping

    En Barcelona, en el barrio de Gràcia, es posible realizar una ruta Slow Shop. Este barrio es un ejemplo estupendo de cómo sus tiendas han incorporado la filosofía slow en pleno centro de una de las capitales europeas más concurridas. Basta con llegar a él para dejar atrás el ruido y el colapso turístico. Tiene tiendas de todo tipo en las que además de comprar se puede participar de esta experiencia que reivindica la calidad del intercambio comercial.

    Tienda Slow Shop

    7. Valores y sostenibilidad

    Otra de las cosas importantes que deberían perseguir y pulir las tiendas que aspiran a convertirse en un modelo Slow Shop son los valores éticos y la sostenibilidad de sus productos.

    Una de las cosas más percibidas y apreciadas de una tienda cuando el cliente entra es que pueda relacionarse, entender y apoyar estos valores que forman el «alma» del establecimiento.

    Por otra parte, si añadimos el concepto sostenible a nuestro negocio debemos plantearnos las acciones consecuentes que deberemos tomar que refuercen esa definición que le queremos dar.

    Desde Bolsalea apoyamos a todas esas tiendas que se suman a este compromiso con el medio ambiente y colaboramos confeccionando sus bolsas, fundas y/o guardatrajes personalizados y ecológicos.

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    Estos son solo algunos tips que podéis seguir para hacer de vuestro negocio una tienda de slow shopping, pero hay muchas más posibilidades. De lo que se trata es de reivindicar lo natural, la conversación, y de que nuestros consumidores vengan a nosotros no solo por la calidad de nuestros productos sino por cómo les hacemos sentir. ¿Os animáis?

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  • 1 COMENTARIO

    1. Hola he habierto hace unos meses una boutique de moda en El Barrio de gracia y me encantaría formar parte comunidad de comercios que compartimos la característica del slow
      Shopping , mi tienda tiene unas características muy originales y sin ser consciente buscando un comercio distinto veo que encajo perfectamente, me dodriais aconsejar como formar parte, o quien he de conectar?
      Gracias

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